VERDAD, VERDADERA.

La verdad sobre la verdad, ¿de qué verdad me hablas? Porque tu verdad sobre la verdad seguro que no es la mía, entonces, ¿cuál de las dos es la verdadera?… dicen que sólo hay una verdad, claro, la nuestra, sólo que como “nosotros” hay millones de seres humanos y cada uno con sus circunstancias, sus costumbres, valores, forma de ser y vivir y, sus verdades.

Cuando dos personas discuten, tienen un desencuentro, siempre existen dos verdades, cada una de las partes va a vivir la situación de manera diferente, según su educación, creencias, ética, inteligencia mental y emocional, dependiendo de su personalidad, tendrán verdades muy distintas. Los hay que incluso su verdad, aún basándose en una gran mentira, para ellos sigue siendo su verdad, algunos incluso se la creen, otros tendrán que lidiar con su conciencia, en caso de tenerla.

Tu verdad no puede ser la mía cuando se tienen personalidades tan dispares y para ti la tuya será normal y para mí no hay por donde pillarla. ¿Qué es normal?, la normalidad es como la verdad, cada uno tiene la suya y ninguno tiene derecho a juzgar la normalidad de los demás, por muy anormal que nos parezca. Hay tantas verdades y normalidades como personas existimos, cada uno tenemos nuestra vida y esos son muchas vidas y muchas formas de recorrerlas.

Hay gente con una verdad tan diferente a la nuestra, formas de ver la vida, de educar a los hijos, divertirse, los de derechas tienen su verdad igual de verdadera que para la izquierda.¿Debemos juzgarla por eso? ¿Cómo podemos medir la normalidad y vivir con todas las verdades? No lo intentes, no existe medida exacta. Aunque me temo que no he puesto un buen ejemplo, pues estas verdades están basadas en mentiras enormes. Pero es que hay vidas basadas en la mentira y para esas personas su única verdad es una mentira. Por suerte verdades existen muchas, pero mentiras, mentiras sólo hay una y con las patitas muy cortas.

Dicen que tenemos que respetar todas las verdades, ¿esto es verdad? ¿La verdad de quién?, ¿hasta dónde llega el respeto? Respetare tu verdad siempre y cuando no me afecte personalmente de forma negativa, siempre y cuando tu verdad no esté fundada en una mentira. Respetaré tu normalidad siempre y cuando no altere la mía. Y cuando digo: “siempre y cuando”, no quiere decir que en el momento que me salpique tu verdad voy a dejar de respetarte, simplemente me echare a un lado, dejaré que pases y seguiré con mi vida. Cuando mi verdad no te interese espero que hagas lo mismo, ignórame, e ignorar significa; no hacer caso a algo, desconocer, hacer caso omiso.

Existen personas que, teniendo una vida anormal para mí y una verdad un tanto dispar con la mía, tienen el atrevimiento de hablar mucho, pese a su ignorancia, les gusta hablar de aquello que desconocen. Es decir, si decides ignorarme vuelves al punto de no conocerme, no saber de mi existencia y no se puede hablar de aquello que para ti no existe.

¿Cómo lo hacemos para relacionarnos con otras personas? Esa es la complejidad, al final nos movemos por emociones, nos relacionamos con otros por como nos hacen sentir. Estás enamorado o alguien te gusta como amigo/a, pareja, porque muchas de sus propiedades te gustan y la suma de todas ellas forman el amor y la amistad. Así que mientras tengas más verdades similares a la mía y tan normal como mi vida, sea la tuya, podremos mantener una amistad o relación duradera. En el momento que la balanza se desequilibre y te muestres más anormal que yo, en más aspectos de la vida, difícilmente podremos congeniar. A veces el sentimiento a favor es tan fuerte que puedo ignorar las diferencias, pero probablemente tú no lo hagas, o quizá llegue el día que deje de hacerlo. Esto pasará y la relación desaparecerá dependiendo de tu verdad y la mía, de tu forma de medirla. Y la medirás de una manera u otra dependiendo de lo normal o anormal que seas.

¿No podemos estar equivocados y los anormales ser nosotros? Por supuesto, no lo niego, es más, estoy convencida de mi anormalidad, que es tan normal o superior a la tuya, pero con la diferencia de que es la mía, la que yo elijo, sufro y disfruto, la que a mí me hace feliz o duele, la que me ha tocado, la suma del resultado de mis creencias, valores, ética, educación, país en el que he nacido, personas que me han rodeado, etc… Porque mi verdad será muy diferente dependiendo de la suma de todo lo nombrado, mi verdad no es la de un ladrón, o si, no es la de un asesino, o tal vez, no es la del vecino del 5º.

Mi verdad es que no soporto las mentiras, no puedo con la hipocresía ni con aquellos que no tienen verdad y viven criticando las verdades de otros. Mi verdad no es criticar, es vivir mi normalidad dejando que los demás vivan la suya e incluso los que viven anormalmente. Si tu verdad es mentirme, a mí no me importa, ya sé que no eres normal, ¡anormal!

TU TREN

Seguro que has oído más de una vez que el tren solo pasa una vez, que has de cogerlo en su momento, que no pierdas las oportunidades, etc… si hablamos de irnos de viaje buscaremos aquel tren que se ajuste a nuestro horario, si, normalmente, los trenes que te trasladan de un lugar a otro pasan varias veces al día por la estación en la que te encuentres, dependiendo de tus necesidades, hora de salida, hora de llegada, tomaras un tren u otro.

¿Por qué pensamos que los trenes de las oportunidades no funcionan igual?, probablemente cuando pienses que el tren pasó y  lo dejaste escapar, que tu oportunidad tal vez no vuelva, habrá pasado tiempo. Si en el momento que un tren estaciona en nuestra vida no te subes a el, no dudes, no era tu tren, tal vez ahora, cuando lo piensas desde el recuerdo, añores no haberlo pillado, pero en su momento, si no lo hiciste, era porque tenías motivos para no hacerlo, si decidiste no subirte y aprovechar esa “oportunidad”, créeme, no era el tren que tenías que tomar entonces, aunque si que puede ser un tren que ahora te gustaría coger, pero es ahora cuando lo necesitas, no antes, así que no has perdido nada.

Todos pensamos que hemos perdido trenes, yo también tengo esa sensación, pasó hace muchos años, entonces no quise subir a ese tren, era un viaje para el que no estaba preparada, así que se marcho, sin mi, me quede en la estación donde me encontraba y continúe con mi vida. Pero no voy a pensar que perdí un tren, no he perdido nada, si en su momento decidí que ese no era mi viaje no dudo de que, en ese momento, esa era la elección acertada. Puede que ahora que deseo tomar ese tren ya no vuelva a pasar, pero es absurdo pensar en perdida de oportunidad, te subes o no te subes, si no lo haces, no era tu tren, ni la estación adecuada, ni la hora oportuna, no sabes siquiera donde te habría llevado ese tren, probablemente, seguro, no era tu destino.

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Destino, el que unas veces elegimos y otras nos viene dado, ¿tu crees? ¿De verdad piensas que el destino está escrito? o por lo contrario ¿piensas que podemos modificarlo?. Siempre he sido de aquellas personas que piensan que el destino lo vas creando por el camino, cientos de caminos diferentes que tomar a lo largo de la vida, tu decides cual de ellos eliges en cada momento y cada uno de ellos te lleva a un destino diferente, o no?? puede que incluso, en ese destino escrito y marcado para nosotros ya esté predeterminado el camino que vas a decidir tomar en cada momento.

Cuando dejé pasar mi tren, ¿fui yo quien cambie mi destino o es el destino el que tenía previsto que lo dejara pasar?. No lo sé, solo creo que mientras piensas en trenes perdidos es posible que vuelva a pasar otro y te pille despistado con tus recuerdos y, otro tren que pasará.

No, los trenes no se pierden, los trenes los tomamos o los dejamos según nuestras circunstancias, momento, lugar y hora. Al final nosotros decidimos donde y como ir, forzados o no por lo que nos rodea, pero lo decidimos nosotros. Los trenes no se escapan, los dejamos pasar.

Igual de claro tengo que cada día pasa uno nuevo, ¿Dónde nos llevara? ¿Es el nuestro? ¿Qué pasara si lo dejo escapar?, cada día tienes que tomar decisiones, todas son oportunidades, absolutamente todos los pasos que das te llevan a tu destino ¿Sabes cual es tu destino?… La mayoría de nosotros vamos sin rumbo, nos dejamos llevar y cada día es una aventura, el destino una sorpresa. Otros tienen claro donde quieren llegar, tienen un destino programado y cada día que pasa dan un paso más hacia el, ¿Cuál es el tuyo? No importa, el destino solo es una circunstancia, un estado, una situación y dicen que las circunstancias, tu estado, el como te sientes, eres, depende de como cada uno viva sus circunstancias, así que si, puedes elegir tu destino… o puedes elegir disfrutar de lo que venga o a donde vayas a llegar, sepas o no donde será.

¿Los trenes solo pasan una vez? Los trenes pasan continuamente, largos, cortos, rápidos, lentos, con asientos más o menos cómodos, los hay con cafetería para entretenerte por el camino, blancos, rojos, azules, verdes, grises… Cientos de trenes, miles de trenes van pasando a lo largo de nuestra vida. No se pierden, lo tomas o no lo tomas.

Ahora perdóname, tengo que coger un tren, puede ser que nos veamos en la próxima estación y, si lo pierdo, buscaré otro modo de llegar, si me ves haciendo auto stop, para, tal vez tu seas mi tren 😉

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